Acuaman y Flash
Agosto 16, 2008
Cuando era niño me levantaba todos los sábados a las ocho de la mañana, mi mamá me traía una arepa gigantesca con mantequilla y un vaso gigante de Milo helado a la cama, paso seguido encendía un televisor Hitachi de 14 pulgadas a blanco y negro -en el que vi cuando tenía cuatro años la final del Mundial Argentina 78, el Mundial juvenil de japón del 79, en ambos Argentina campeona del Mundo. El Mundialito de Uruguay 80 y a Maradona con la camiseta de mi amado Boca en un partido frente a Peñarol en el 81- En ese televisor, que luego se convirtió en uno a colores marca Zenith y se triplicó en tamaño, todos los sabados veía Los Superamigos.
Desde el Salón de la Justicia, todos los superhéroes combatían a los villanos y los vencían rayando las nueve de la mañana. A todos los niños nos gustaba Spiderman, Batman o Superman, nuestro primer amor fue la Mujer Maravilla; sin embargo había otros superhéroes sin tanta publicidad que eran fantásticos.
Acuaman era rubio, vestía de naranja y verde, se transportaba parado en dos delfines y nunca se ahogaba, era el amo de las aguas, un Poseidón capitalista.
Flash vestía de rojo, tenía una máscara magnífica y sus botas tenían pequeñas alas que lo hacían el amo de la velocidad.
Tuvieron que pasar 30 años para que esos recuerdos de niñez volvieran a mi mente y todo gracias a que un par de atletas olímpicos son la encarnación estos dos superhéroes.
Michael Phelps es Acuaman, tiene hasta hoy siete medallas de oro en igual número de pruebas, con seis récords mundiales y uno olímpico. Es el máximo ganador de oros en la historia olímpica, y todavía le queda una prueba para lograr ocho de ocho. Cualquier adjetivo orlado sería necia redundancia.
Usain Bolt es Flash, Freddy Mercury debería resucitar para cantar con Queen una nueva versión de su disco, que dijera BOLT a-ah he’ll save every one of us. Pulverizó la marca mundial de los 100 metros planos con 9.69 segundos, esto es menos de un segundo cada diez metros, hagan el intento en casa, tomen un metro, midan diez metros y digan…¡imposible!
Gracias totales para Phelps y Bolt, al menos a mi, me devolvieron un hermoso pedazo de niñez.
Ídolos caídos
Julio 11, 2008
Al cierre de mi jornada laboral hoy en Yahoo!, preparé un paquete informativo para México y Estados Unidos sobre Tony Zendejas. Hace veinte años Zendejas era apodado el pateador perfecto, había logrado por primera vez en la NFL anotar todos los goles de campo que intentó, un total de 17. Era héroe nacional de México y orgullo de Michoacán, la región donde nació.
Hoy Tony Zendejas fue arrestado en California con cargos por violación y uso de sustancias prohíbidas. Una mujer que se sentó en su restaurante, se tomó un trago que Zendejas le ofreció y luego despertó desnuda y violada en un motel.
De inmediato vinieron a mi mente episodios de muchos deportistas que tuvieron el mundo en sus manos y antes o después terminaron siendo señalados de crímenes de mayor o menor calibre. Michael Vick -uno de mis ídolos personales- el mariscal de campo que llegó a salvar la franquicia perdedora de los Falcons de Atlanta. El superatleta con las piernas de un velocista de 100 metros planos, un cohete en su brazo izquierdo, el cuerpo de un linebacker y la inteligencia de un ajedercista en el campo, terminó en la cárcel y la semana anterior se declaró en quiebra con deudas calculadas en 50 millones de dólares. Mike Tyson, para muchos el boxeador más poderoso de la historia, tiene en su prontuario casi todos los delitos existentes, O.J. Simpson, asesinó a su esposa y al amante de esta, Omar Orestes Corbatta y Garrincha pasaron de ser adorados por los aficionados a morir como animales tirados en un rincón.
Doc Gooden y Darryl Strawberry hicieron las delicias de los aficionados al beísbol y luego se convirtieron en basuras públicas, Micky Mantle, el mick, pasó de ser el más grande de los Yankees al borracho número uno de los Estados Unidos, murió derrotado por las enfermedades que acumuló durante sus años de rochela. Antonio Cervantes Kid Pambelé, el único boxeador colombiano en el Hall de la Fama, es generador de lástima colectiva. La lista seguiría, podría llenar hojas citando ejemplos, pero lo que me asalta es la pregunta, ¿por qué?
Por que estos seres mágicos con el mundo a sus piés bajan a dar una pruebita al infierno de Dante, y la mayoría se queda allí. Los factores son múltiples y me parece que sería necesario estar acompañado de sicólogos, siquiatras, sociólogos, antropólogos, periodistas, deportistas, técnicos, dirigentes, y otra cantidad de personas que formaran una gama tan amplia como la sociedad misma para encontrar la explicación.
Sin embargo me atrevo a sugerir una razón que me parece el eje de la catástrofe, la base del desmorone del deportista ante la sociedad. La educación es la causa principal.
Estoy seguro que muy pocos de los ídolos caídos tienen una estructura académica, social y cultural que les permita ser útiles para la sociedad en una actividad distinta a la deportiva, esto sumado a lo corto de la carrera profesional de un atleta en referencia a otras actividades humanas ahonda el problema y rematado por el concepto desechable que todos los consumidores del deporte tenemos acerca del deportista, pues lo disfrutamos y adulamos cuando está produciendo alegrías y lo tiramos a la basura cuando llega uno mejor. Dan como resultado una triste realidad que nos grita desde todos los rincones del mundo por algo de ayuda.
La “haka” negra
Julio 9, 2008
Desde niño uno de los pocos deportes que no me llamaba la atención era el rugby y tenía un argumento poderoso para desecharlo, después de estudiar sus reglas no estaba de acuerdo con un deporte en el que se atacara sin avanzar el ovoide hacia adelante. En el rugby se van ganando metros moviendo el ovoide de forma paralela o lateral; o lanzándolo para atrás a un compañero que viene rompiendo hacia adelante, sin embargo no están permitidos los pases forward o para adelante.
Ese detalle no me permitió acoger el rugby en mi parrilla de programación. Hasta que una noche, de esas en las que andaba dándole al zapping entre los canales piratas (robados) que me permitía la perubólica -así llamábamos a las primeras antenas parabólicas en Medellín cuando la penetración de la tv internacional hacía su tímida aparición en Colombia y los canales peruanos eran los primeros en la programación- me encontré con la haka de los All Blacks.
Era un Tri Nations si mal no recuerdo y enfrentaban a uno de sus dos rivales eternos, jugaban contra Australia. De inmediato quedé hipnotizado, Jonah Lomu y Tana Umaga en close up seguidos por sus compañeros vestidos de negro absoluto le anunciaban en maorí a sus rivales que tendrían que sacarlos muertos de esa cancha si querían vencerlos. La pasión y electricidad que bullía en ese estadio traspasaba la pantalla y me tocaba el corazón, tenía que ver el partido.

Un par de horas después, el más grande jugador de rugby de todos los tiempos se había encargado de que los All Blacks tuvieran un fanático mas, sumado a los millones que ya tenían alrededor del mundo. Fui corriendo al otro día a la universidad a buscar en internet quién era Jonah Lomu, que era la haka, de donde venían los maoríes, quería saberlo todo.
Más de una década después me llega el momento de recordar a los All Blacks y dedicarle estas líneas a uno de los grupos deportivos más tradicionales y legendarios de cuantos hay en cualquier deporte a nivel mundial. Gracias a Lomu, el más grande de la historia del rugby; Umaga y su mágica haka, luego supe quienes eran los Pumas argentinos, la selección de la rosa solitaria inglesa, los Wallabies australianos y los Springboks surafricanos. Supe que en 1884 el primer seleccionado absoluto de Nueva Zelanda, los originales All Blacks cantaron su primera haka llamada “Maori War Cry”, en honor a sus guerreros ancestrales, supe que en 1905 en la primera gira por las islas británicas los de Nueva Zelanda institucionalizaron el Kamate o haka tradicional y que en 2005, con Lomu ya retirado por problemas cardiacos, Umaga tomo el testigo y lideró la entonación de la Kapa o Pango, una haka mejorada basada en el tradicional Kamate. Supe que a pesar de los protestas de sus opositores los All Blacks y su haka son parte legítima de la herencia del rugby y del deporte mundial.
¡Oh que bonito!
Julio 4, 2008


Ecuador tiene su primera Copa Libertadores de América, no se ustedes, pero a mi me refresca el alma cuando el pobre le gana al rico. Jesús, el hombre descalzo de pelo largo que con su parábola de amor destrozó a los vanidosos. Robin Hood y William Wallace -los cuales sospecho son el mismo- están dentro de mi grupo de héroes míticos.
La semana anterior en el artículo, La Casa Blanca, tuve la premonición de que Liga había dejado la puerta abierta a Fluminense y que este era un pecado que frente a los brasileros no sea podía cometer. No me equivoqué, Liga no sentenció en Ecuador y los brasileros con Thiago Neves iluminado, el Maracaná empujando y no mucho mas, logró poner al borde del precipicio a los ecuatorianos. Sufrieron mas de la cuenta, no debieron haber llegado a los penales.
Pero cuando el destino lo tiene ya escrito, no hay marcha atrás. Toda historia de David y Goliats necesita un héroe. Que sería de los cuentos épicos sin el noble caballero de armadura que rescata a la princesa, sencillamente no existirían. Es la esencia del romance.
José Cevallos, es el arquero veterano de mil batallas que vivió la transición completa del fútbol ecuatoriano, del lumpen a la prosperidad. Referente del fútbol de los de la mitad del mundo en mundiales y copas libertadores. Precursor de la exportación de futbolistas ecuatorianos, Cevallos ha estado en todas, en las buenas y en las malas. Y como todo lo del pobre se logra con doble esfuerzo y se disfruta de igual manera, el cuento de hadas, la historia épica, tenía que cumplir con todos los requerimientos para que fuera perfecta.
En el Maracaná, frente a los jugadores más técnicos del mundo para patear la pelota, frente a 90 mil torcedores del Flu, el veterano que estaba en duda hasta minutos antes de iniciar el encuentro, por que sus músculos cansados estaban contracturados, manejó con su sapiencia el momento sicológico y atajó tres penales para darle la Copa Libertadores de América por pirmera vez a su país.
Lo único que queda es alegrarse por los pobres, que somos mas que los ricos pero ganamos menos, felicitar a los ecuatorianos por que finalmente saben lo que es ser los mejores del continente e invitar a Cevallos a tomar una cerveza para decirle: ¡Salud mi querido Robin Cevallos! 
Sigamos celebrando
Julio 2, 2008




El texto que viene a continuación es una oda a la felicidad, a la celebración, esto es una canción de ska, es Mano Negra cantando Malavida, es Yayo en Videomatch, es Les Luthiers haciendo reir a grandes y chicos, esto es Midachi, es Steve Martin, es The Colbert Report, Richard Pryor, es Jerry Seinfeld.
Nunca he podido comprender a técnicos y atletas que al momento de convertir un gol, de asestar un match point, de sacar la pelota del parque con un palazo de cuatro esquinas o cruzar la línea con la bandera a cuadros agitándose en sus narices, se quedan impávidos, fríos, algunos incluso tienen el descaro de hacer gestos de enojo, de reclamo, de recriminación.
Son unos comediantes de poca monta. Cómo es posible que tu equipo anote y que en lugar de saltar, gritar, aplaudir y felicitar, salgas a la línea para fustigar, reclamar y gritar a los que no están cerca de la celebración, no es posible que estos monos estén todo un partido dando indicaciones y que en el momento del éxtasis, den la espalda y se vayan a sentar con cara de pocos amigos. Jamás lo voy a entender. Para mi siempre serán unos payasos.
Yo soy de la línea feliz, de los amantes de los baños con Gatorade en campos de la NFL y la NBA; me autoproclamo seguidor de los que sienten el deporte como lo que es, esto entendido como la manifestación más sublime del espiritu humano, es la síntesis de esfuerzo, trabajo, disciplina, sacrificio, talento, genialidad, actitud y aptitud expuesta en el plano universal.
Me declaró fanático de Helio Castro Neves, Spiderman, el piloto brasilero que mientras mas gana, con mayor energía busca la primer valla que tiene cerca para escalarla como si fuera un niño que por primera vez gana algo, soy fanático de Rafa Nadal, quién consume tanta energía pegándole a la pelotita verde con la raqueta de grafito, como gesticulando, gritando y celebrando cada punto ganado. Soy hincha de Pippo Inzaghi, aunque yo sea del Inter y no me guste la selección Italia, quién descompone su rostro y quiere abrazarlos a todos cada que anota con el AC Milan aunque el partido vaya 4 a 1. En la última Eurocopa, Steven Bilic, técnico de Croácia, nos regalo algunas de las más sentidas celebraciones que un técnico de fútbol puede dar.
Yo no me acuerdo de cientos de seres gélidos que han transitado los terrenos de juego, yo me acuerdo de Cabrini después de anotar el gol del título mundial para Italia en España 82, me acuerdo del Diego llorando en México 86 de felicidad y en Italia 90 de dolor, por que esto es para vibrar, por que el deporte es para sentirlo.
Al diablo pues con los amargos del deporte, vamos todos a bailar, a celebrar, afuera es primavera, gritemos todos, ya llegó el GOOLLL!!!
Un brindis por los aficionados
Junio 27, 2008




Hoy en la tarde estuve siguiendo minuto a minuto un capítulo mas de la lógica del fútbol, y la celebro. En esta estupenda edición de la Eurocopa de Naciones Croacia nos ilusiono, Turquía nos hizo hervir la sangre, Holanda nos enamoró, Rusia nos hizo subir al cielo y España, bueno lo de la madre patria hoy le puso la cereza al ponque. Fue la reivindicación definitiva que esta Euro ha hecho del fútbol bien jugado, de la exaltación que el juego tiene que hacer a los que tienen como bandera la inteligencia, el arte, la magia, la entrega, la dinámica, la imaginación, el ataque, los goles, la fiesta.
Quizás desde el mundial de México ´86 y la Eurocopa de Alemania ´88 no eramos tan felices los que amamos la inteligencia en movimiento, como decía Camus.
Mientras escribo estas líneas, tengo un ojo en el Draft de la NBA, en directo desde el Madison Square Garden de New York, y mientras ordenaba mis ideas acerca de las líneas que quería plasmar, encontré en los dos acontecimientos deportivos del día un denominador común, los aficionados.
Hoy, como tantas veces, en dos esquinas diferentes del planeta hay millones de seres humanos celebrando el triunfo, alentando a los suyos, acompañando en la derrota, mojándose estoícamente bajo la lluvia, gritando, cantando, bailando, pintándose la cara, haciendo cuentas en los dedos y en la mente acerca de lo que se necesita para ser campeón, para sentirse un ganador en la vida.
Los fanáticos de la NBA, colman el mítico coliseo de la capital del mundo a la espera de que los ejecutivos del equipo de sus amores coincidan con ellos, para que así el Comisionado David Stern anuncie que el mesías estará en su ciudad dándoles la gloria. Hoy en Viena, en Madrid, en Moscú, en Miami, en el mundo, hubo rusos y españoles con el alma empuñada en una mano durante 90 minutos entregando toda su energía en pos de la victoria.
Es hermoso ver la puerta de Brandenburgo en Berlín con 400 mil alemanes y 100 mil turcos abrazandose antes, durante y después del juego de ayer, saber que 10 mil españoles se van rapar la cabeza si su selección gana la Eurocopa, ver a los moscovitas sin camiseta en la fría estepa arrodillados en la barra de un pub, por que con el calor de la celebración de Arshavin les basta.
Es maravillosa la sensación de saber que en este mundo complicado y frívolo, aun hay pequeñas cosas que maravillan a los seres humanos y les permiten volver a ser niños en el patio de la escuela junto a un puñado de desconocidos.



La Casa Blanca
Junio 26, 2008
Por qué los países sin abolengo futbolístico no pueden cerrar los grandes tornéos, es la pregunta que me queda esta noche después de ver lo que debió ser una masacre en Quito y apenas terminó siendo un triunfo remontable para los brasileros en el Maracaná.
Liga Deportiva Universitaria de Quito jugó un primer tiempo arrollador, se fué al camerino 4-1 arriba del Fluminense, tenía todo en los casi tres mil metros de altura de la mitad del mundo para dejar el partido de la próxima semana como un simple trámite de 90 minutos y recibir la primera Copa Libertadores en nombre de todos los ecuatorianos, sólo tenía que hacer el quinto y listo.
Apretando un poquito, con los cariocas reventados, era más que realizable. Irse al vestuario con un 4-1 en casa, con la altura de Quito y 70 mil personas a favor es un lujo que no se puede desaprovechar. En cambio, se relajaron, recibieron el descuento de Thiago Neves y ahora con un 2-0 el Flu se asegura los penales en casa.
La bendita historia, el peso de las camisetas, la memoria futbolística siguen traicionando al más débil, y no es que ganar en casa como ganó Liga sea malo, pero no sentenciaron teniédolo todo para hacerlo.
Es posible que vayan a Rio y se manden un partidazo y saquen el empate o ganen, o pierdan por uno, por que equipo tienen y son mejores que los brasileros. Pero no había por que correr el riesgo, contra los brasileros no se pueden correr esos riesgos.
Hoy volvimos a verlo en la Eurocopa, muy lindo lo de los turcos, muy heróico, de sólo recordarlo se me enchina la piel. Si, pero la final la va a jugar el de siempre, Alemania, y si la lógica que SI existe en el fútbol no falla, la jugará contra España, o sea, los dos grandes favoritos juegan la final.
Ojalá Liga logre ganar la Copa por que la merece, pero la oportunidad desperdiciada hoy, les puede pesar.
El 888
Junio 25, 2008
La cuenta regresiva para el 8 de agosto de 2008 está en marcha y yo me pregunto, aparte de la máquina de mercadeo de las grandes marcas derrochando millones en publicidad, de las disputas ancestrales entre chinos y tibetanos, de las profundas preocupaciones por la contaminación del medio ambiente en la lugubre ciudad de Pekín y de un aparato de seguridad con lanzamisiles incluídos alrededor de las sedes olímpicas, hay alguien realmente vibrando los días previos de los Juegos Olímpicos.
Yo encuentro dos grandes razones para la caída del carácter sublime que antes tenían los juegos. La guerra fría y la profesionalización de las justas hicieron perder gran parte de la mística y el honor de los olímpicos.
Cuando existía la guerra fría, había dos bandos marcados, los rusos y sus países adeptos eran los chicos malos y los gringos los buenos de la película. Los boicots en Moscú y Los Ángeles de los 80´s, la división de las coreas, de las alemanias, Cuba, los deportistas aficionados legendarios. Quien no sabe la historia de Jesse Owens en el estadio Olímpico de Berlín, Nadia Comaneci y su 10 perfecto, de Mark Spitz y sus escamas en la piel, de Carl Lewis y su pacto con el viento, de la selección de baloncesto rusa o Abebe Bikila corriendo descalzo por las calles de Roma en 1960 y colgándose por primera un oro para África. La tensión política llevada al escenario deportivo y los atletas aficionados convertidos en mitos de carne y hueso eran un platillo demasiado atractivo para los seres que habitabamos el planeta.
Luego llegó un giro inesperado y todo cambió. Depronto los rusos estaban occidentalizados, no había amenaza latente de una guerra que destruiría el planeta y los profesionales invadieron un terreno sagrado. Ahora Estados Unidos era el país más odiado del planeta y sus deportistas multimillonarios encabezaban una nueva era en los olímpicos.
Las gestas heroicas de antaño fueron reemplazadas por atletas hollywoodenses que hacían parte de paquetes de marketing de grandes marcas y el deporte pasó a segundo plano.
Hoy no se habla de hombres y mujeres que dedican sus vidas a prepararse para entregarle a su país una medalla y ser considerados héroes nacionales de por vida, el tema hoy es el material de los trajes de baño de los juegos, desarrollados por empresas asociadas con la NASA que da ventaja a quien tenga el dinero para comprarlo y así asegurar medallas. Hoy el tema es si los jugadores de la NBA y los que jugarán el torneo de fútbol olímpico quieren ir a Pekín o prefieren descansar en las playas de una isla del caribe después de la temporada profesional que jugaron. Hoy el tema es si los deportistas que decidan ir, van a recibir el permiso de sus multimillonarios clubes que les pagan sumas astronómicas, para participar en unos juegos que se hacen en verano en alguna ciudad del mundo y que no son tan importantes como su inversión.
Hoy el tema es que este mundo estilo fast food, también se apoderó de mis amados juegos olímpicos.
Jugaron once contra once y ganó…
Junio 20, 2008
Esto no es bueno ni es malo, simplemente es la realidad. Hace una semana mi
primer artículo se llamó el fútbol desequilibrado y en síntesis decía que el fútbol pertenece a seis o siete selecciones en el mundo y que una de ellas se llama Alemania.
Hoy después de 90 minutos en el primer partido de cuartos de final de la Eurocopa, la frase que alguna vez hizo célebre el maravilloso goleador inglés Gary Lineker -el fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y en el que siempre gana Alemania- se volvió a hacer realidad.
Hace apenas una semana, muchos daban por muertos a los alemanes después de la derrota frente a los inteligentes croatas. Portugal llegaba como favorito para mandar a casa a los germanos después de haberse paseado por la primera fase como uno de los equipos más interesantes del torneo y además con Cristiano Ronaldo, el mejor jugador del mundo para muchos, en su plantilla.
Vimos un muy buen partido, intenso, con cinco goles, dinámico, lleno de alternativas para lado y lado. Hubo un gol que los Lusos reclamaron como inválido, el tercero de Alemania, el gol de Ballack, por un empujón de veterano que el capitán germano aplicó a su defensor antes de anidarla de cabeza en el fondo de la red para poner el tercer y definitivo gol. El empujón existió, sin embargo esto no empaña la victoria nítida de una de las selecciones que está hecha para esto, para ganar en los momentos de verdad.
Hoy, los fríos y aplicados alemanes vuelven a darle una cachetada a todos los que se atreven a apostar en su contra en los momentos donde la casta debe aflorar, hoy una vez mas en un torneo de clase mundial, cuando queman las papas, los alemanes sacan chapa de grande y se ubican en semifinales, enviando a los portugueses con Cristiano incluído a casa.
Hoy volvieron a jugar once contra once y como siempre, ganó Alemania.






