El “Tigre” del deporte
Junio 18, 2008
Earl Woods jamás pensó que engendraría en su segundo matrimonio al prodigio más grande de la historia del golf y a uno de los atletas más sobresalientes de todos los tiempos. El Teniente Coronel retirado y ya fallecido, veterano de Vietnam, quien además fue un respetable catcher en las Ligas Negras del béisbol americano, antes de la ruptura de la barrera racial en el pasatiempo de los americanos. Nativo americano (descendiente de indios o aborigenes) fruto de un mezcla entre negro y china. Décadas después uniría su sangre cruzada con una mujer de descendencia Thai-holandesa y de allí, su cuarto hijo, Eldrick, nacería con un palo de golf bajo el brazo.
Eldrick es un fenómeno, un prodigio de esos que nacen cada siglo para hacer historia. Se puede argumentar que es el mejor atleta vivo en el planeta, de lo que no hay duda es que es el golfista más grande de la historia.
Tiger ya era un fuera de serie a los tres años de edad, siendo un niño ganó seis veces el campeonato mundial junior, ganó tres veces como amateur el campeonato nacional de los Estados Unidos teniendo edad de junior, y aún hoy sigue siendo el único múltiple campeón de este torneo y el más jóven de la historia. En la Universidad de Stanford sólo estuvo dos años y se retiró para convertirse en profesional.
Hoy, después de ganar 65 torneos, 14 de ellos Majors y estar a sólo ocho torneos y cuatro Majors de Jack el Oso Dorado Nicklaus, hasta la aparición de Tiger, el más grande; Woods no tiene rival y con sólo 31 años, podría jugar facilmente 15 años más a nivel competitivo, haciendo crecer el nombre de una leyenda viviente del deporte hasta convertirse en mito.
El fin de semana que acaba de terminar, el bueno de Eldrick, Tiger para sus amigos, nos regaló una página de oro más en la historia del deporte. Sin haber tomado en sus manos un hierro o una madera de golf en dos meses, saliendo de una cirugía de rodilla, empuñó de nuevo el golf club y jugó 91 hoyos, esto es 19 hoyos más de los 72 reglamentarios en los cuatro días que normalmente se juega. Rocco Mediate, un veterano con más de 130 torneos entre pecho y espalda, sin victorias, estuvo de forma meritoria, cabeza a cabeza con el fenómeno, que tanto el domingo en el que pudo ser el último golpe del torneo, como el lunes en el hoyo 19 de muerte súbita, tuvo la frialdad y la grandeza de siempre para pottear como sólo él puede hacerlo y forzar el desempate para luego sentenciar el torneo respectivamente.
Como dijo el propio Mediate el domingo en el Club House cuando Tiger deslizó el putter acariciando la bola hacía el hoyo 18 para forzar el juego de desempate del lunes: ¡Unbelievable! I know he was going to make it. Y como no mi querido Rocco, todos sabíamos que Tiger, como siempre, la iba a poner adentro.