La Casa Blanca
Junio 26, 2008
Por qué los países sin abolengo futbolístico no pueden cerrar los grandes tornéos, es la pregunta que me queda esta noche después de ver lo que debió ser una masacre en Quito y apenas terminó siendo un triunfo remontable para los brasileros en el Maracaná.
Liga Deportiva Universitaria de Quito jugó un primer tiempo arrollador, se fué al camerino 4-1 arriba del Fluminense, tenía todo en los casi tres mil metros de altura de la mitad del mundo para dejar el partido de la próxima semana como un simple trámite de 90 minutos y recibir la primera Copa Libertadores en nombre de todos los ecuatorianos, sólo tenía que hacer el quinto y listo.
Apretando un poquito, con los cariocas reventados, era más que realizable. Irse al vestuario con un 4-1 en casa, con la altura de Quito y 70 mil personas a favor es un lujo que no se puede desaprovechar. En cambio, se relajaron, recibieron el descuento de Thiago Neves y ahora con un 2-0 el Flu se asegura los penales en casa.
La bendita historia, el peso de las camisetas, la memoria futbolística siguen traicionando al más débil, y no es que ganar en casa como ganó Liga sea malo, pero no sentenciaron teniédolo todo para hacerlo.
Es posible que vayan a Rio y se manden un partidazo y saquen el empate o ganen, o pierdan por uno, por que equipo tienen y son mejores que los brasileros. Pero no había por que correr el riesgo, contra los brasileros no se pueden correr esos riesgos.
Hoy volvimos a verlo en la Eurocopa, muy lindo lo de los turcos, muy heróico, de sólo recordarlo se me enchina la piel. Si, pero la final la va a jugar el de siempre, Alemania, y si la lógica que SI existe en el fútbol no falla, la jugará contra España, o sea, los dos grandes favoritos juegan la final.
Ojalá Liga logre ganar la Copa por que la merece, pero la oportunidad desperdiciada hoy, les puede pesar.
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