Ya los vi a todos

septiembre 18, 2008

Se cumplió la segunda semana de la temporada regular de la NFL -el fútbol americano- no se cuantos de mis lectores aman, entienden, aprecian o al menos, les llama la atención este deporte. Yo me enamoré perdidamente de la NFL el 20 de enero del año 1985.

Tuve la suerte de estar de vacaciones en Miami en aquel año y que el Super Bowl efectuado en Stanford, California, fuera protagonizado por dos de las franquicias más legendarias de la historia, con dos mariscales de campo que hoy son leyendas y miembros del Hall de la Fama.

Los Dolphins de Miami, comandados por un quarterback novato, llegado de la Universidad de Pittsburgh, que respondía al nombre de Daniel Constantine Marino, se enfrentaron a los 49 de San Francisco, equipo piloteado por Joe Montana. Al final, mis amados Dolphins perdieron, no sin antes establecer varios récords de todos los tiempos entre los que destacó, ser el primer Super Tazón en el que ambos mariscales de campo lanzaron para más de 300 yardas. Desde ese año mis Dolphins no llegan a un Super Bowl y esta temporada seguiré sufriendo.

Sin embargo, es fácil ser cobarde y tener un segundo equipo, al fin y al cabo son 32, y si mis Dolphins no van, tengo a los Cowboys, el equipo de América. Los Dallas Cowboys son el enemigo natural de los 49 de San Francisco, equipo que odio con mi alma por haberme quitado el placer de ver a Dan Marino y mis Dolphins obtener el anillo de campeones en aquella temporada 1984-1985. Por lo tanto, al inicio de los años 90 cuando los de Joe Montana, Jerry Rice, Garrison Hearst, Ronnie Lott y compañía desparramaban su talento y pedantería por los estadios de la Unión Americana, resurgió la franquicia más amada y odiada de todas. 

Jerry Jones, un astuto hombre de negocios, revivió a los Dallas Cowboys y con Troy Aikman en los controles, Michael Irvin atrapando el ovoide por aire y Emitt Smith penetrando las líneas defensivas por tierra, destrozaron la dinastía de los 49′s y se convirtieron en el equipo de la década de los 90 con tres anillos de Super Bowl.

Vino el fin del ciclo, pasaron casi diez años y Jerry Jones reconstruyó de nuevo la franquicia deportiva más costosa y exitosa de los Estados Unidos y del mundo deportivo. En el listado de la revista Forbes de la semana anterior, los Cowboys superaron a los Yankees de New York como la franquicia deportiva más costosa del planeta con una cotización de 1.6 billones de dólares.

Con Tony Romo en los controles, no sólo del cuerpo de Jessica Simpson, su novia, sino de la ofensiva del equipo de América, Terrell Owens bombardeando por aire a los esquineros de las defensivas contrarias y Marion Barber destrozando las líneas defensivas del enemigo, este equipo va en camino de lograr su sexto Super Bowl de todos los tiempos y de paso, separarse de los Steelers de Pittsburgh y los 49 de San Francisco quienes los acompàñan con cinco anillos, como los más ganadores de la historia.

Ya vi los 32 equipos de la NFL, y si todo sale sale bien, este fanático Dolphin, que odia a los 49, verá al equipo que aprendió a querer por su rivalidad con los de San Francisco y además por su mística y grandeza, llegar a la media docena de campeonatos mundiales del fútbol americano.

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